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jueves, 21 de mayo de 2009

A nadie le gusta el esperanto

El esperanto es una lengua artificial creada por un oculista polaco -Lázaro Zamenhof- en 1887. Este señor tenía la esperanza de que se convirtiera en la lengua auxiliar internacional más importante, y le pusieron el seudónimo de Dr. Esperanzado. Así, su lengua fue bautizada en nombre de su ilusión.

Lázaro era un tipo muy inteligente. Era capaz de hablar hasta 9 lenguas distintas -ruso, alemán, polaco, latín, hebreo, griego, etc-, y sólo tardó 10 años en crear una nueva. En Byalistok (Rusia, 1897), su ciudad natal, convivían un 66% de judíos, un 18% de polacos, un 8% de rusos, un 6% de alemanes y un 2% de bielorrusos. Lázaro pronto se dio cuenta de que esta diversidad cultural acarrearía problemas, y decidió crear una lengua común sin dar prioridad a ninguna comunidad.

La primera gramática de esperanto fue publicada en Varsovia en julio de 1887. En las décadas posteriores el número de hablantes se incrementó rápidamente, y hoy en día se siguen realizando congresos anuales en los cinco continentes.

Durante el primer tercio del siglo XX fue muy utilizado y difundido por el movimiento obrero en Europa, en Alemania era conocido como el latín de los obreros. En España se volvió muy popular en las escuelas racionalistas y ateneos libertarios previos al régimen franquista. Por supuesto, todos los grandes dictadores del siglo XX prohibieron este idioma por rojo o comunista. Incluso Stalin señaló el esperanto como "un idioma de espías", y también se ejecutaron esperantistas en la Unión Soviética.

Hay estudios que estiman que el número de hablantes de esperanto está entre 100.000 y 2.000.000. La verdad es que los admiro. Nadie se puede sentir muy vinculado con este engendro artificial, que no es oficial en ningún país y que está basado en un popurrí de lenguas variadas, principalmente de origen latino.

Lo cierto es que a nadie le gusta el esperanto. No sirve para afirmar ninguna identidad cultural ni nacional, ni tampoco para expandir el poder de un imperio. No imagino a ningún adolescente emocionándose con el himno esperantista. Ni a ningún político ganando votos haciendo alarde de su idioma.

Por supuesto, no hay nada más util que la lengua para influir en otros paises, y para agilizar la expansión económica de una nación. Si no que se lo pregunten a los estadounidenses o a los británicos. El inglés es el idioma oficial de la ciencia y de los negocios. Es el idioma de los que mueven el cotarro, como lo fue el latín en los tiempos de Roma.

Todo esto viene a cuento porque llevo casi un año en Escocia, y estoy un poco cansado del English. A mi no me gusta el Esperanto, pero tampoco me gusta el English. Sólo aprendo English porque todo el mundo habla English. Y hace falta comunicarse con el mundo, de eso estoy seguro.

Por eso, amigos, aprendamos esperanto. Lo digo alegremente. Porque hay unos señores monolingues muy importantes que se benefician de nuestro bilingüismo, y porque la ikurriña británica es para los británicos, y las estrellitas para los yankis.

*Nota al pie

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