Parece que han querido sustituir cerebros por ladrillos... Y los que aspirábamos a investigar, a hacer lo que realmente nos gusta, nos vemos en la calle. Negro futuro le espera a este país.
jueves, 8 de octubre de 2009
No al recorte del presupuesto de I+D
Parece que han querido sustituir cerebros por ladrillos... Y los que aspirábamos a investigar, a hacer lo que realmente nos gusta, nos vemos en la calle. Negro futuro le espera a este país.
jueves, 24 de septiembre de 2009
Impuestos y responsabilidad social
Cuando pagamos impuestos estamos pagando por unos servicios. No sólo para nosotros, también para todos los que nos rodean. El impuesto ha sido demonizado al igual que el colegio. Los niños no quieren ir al colegio, porque los mayores decimos "¡ya veras!". Y los padres no quieren pagar impuestos, porque le dicen que no siempre utiliza los servicios por los que paga. Pero el colegio, al igual que la formación académica, es determinante para la persona que queremos ser en el futuro. Los impuestos es igual, ya que determina la sociedad que queremos en el futuro.El capitalismo hunde sus raices en el protestantismo. Sólo los mejores podían redimirse ante Dios, por lo que el trabajo era el único instrumento válido para alcanzar el cielo. La prosperidad y el éxito económico eran reflejo de la pureza. El capitalismo bebió de ahí, para establecer un sistema en el que cuanto más prosperabas, más derechos tenías. Si tienes mucho dinero puedes permitirte un colegio privado para tus hijos, un seguro médico privado, una urbanización privada con seguridad privada. Y lo merecerás todo, ya que el que no se lo pueda permitir no habrá luchado lo suficiente. O habrá tenido mala suerte.
Sin embargo, si apostamos por un sistema impositivo inteligente, tendremos una sociedad en la que las diferencias sociales no sean tan abismales. Una sociedad mejor favorece incluso a los ricos. Un rico que pague más impuestos y beneficie a sus vecinos, no tendrá que temer que la situación de estos afecte a la suya. Si los hijos de éstos reciben una buena educación, es probable que no se entretengan en importunar su acomodada existencia. Si tienen una sanidad satisfactoria, probablemente no tendrá que tener miedo de la extensión de gripes. Si financia el transporte público, aunque él vaya en su coche, no tendrá que tener miedo a que un coche que no esté en condiciones o un autobús sobrecargado se accidente con él. Y, además, nunca se sabe si las tornas pueden cambiar.
La educación, la sanidad, el transporte, las carreteras... no son gratuitos. No pagamos impuestos y luego, de gratis, nos ponen todo eso. Lo pagamos todos. No se trata de ser vagos, como quien va a mesa puesta. Los que critican la sociedad del bienestar se ceban en que al final, lo que creamos, son parásitos sociales. Pero si somos conscientes de que cada euro que pagamos revierte en nuestra sociedad, que podemos exigir que nuestro dinero se utilice de manera eficiente, las cosas cambiarían. Tendríamos menos dinero, pero no por ello menor poder adquisitivo, porque no tendríamos que preocuparnos de muchas cosas.
El problema es que quien gestiona los impuestos es un inútil, y lo aceptamos. El problema es que nunca pensamos en los problemas cuando se presentan, y pensamos que nunca necesitaremos costearnos un carísimo tratamiento para el cáncer. Nunca nos dejará tirado el coche y tendremos que recurrir a los transportes públicos y a carreteras estatales. Y definitivamente, olvidaremos nuestra responsabilidad social.
viernes, 12 de junio de 2009
La Democracia Directa
En el otro extremo aparece la democracia directa. En este caso, el conjunto de personas interesadas participan en una reunión o asamblea, exponiendo sus propuestas y tomando las decisiones en equipo. Sí, como cuando nuestra cuadrilla de amigos tiene que decidir dónde ir a cenar. No resulta fácil, ¿verdad?
El verdadero problema reside en la propia definición de consenso, y en la forma de alcanzarlo. Un sistema de toma de decisiones debe ser eficiente en tiempo y recursos, o las decisiones llegarán tarde o jamás se decidirá nada. Las decisiones unánimes (en las que todo el mundo, o casi, está de acuerdo) son muy difíciles de alcanzar. Además, una decisión unánime puede alcanzarse mediante simple poder persuasivo (retórica o amenaza) e incluso impaciencia, y no mediante un verdadero razonamiento. Eso sí, la discusión abierta permite a las personas que mejor conocimiento tienen del tema utilizar sus argumentos para influir en las decisiones. Esta es una de las razones por la que la democracia directa se utiliza en proyectos complejos, donde es necesaria la experiencia de muy diversos especialistas.
Para la discusión:
El miembro del grupo que desean hablar, levanta una tarjeta.
- Una tarjeta verde significa «tengo algo que decir» o «tengo una pregunta». Cuando varios miembros del grupo sostienen una tarjeta verde, los que quieren hablar, son apuntados en el orden en que surgen. Cada persona habla en su turno, de forma similar a la toma de decisión cuáquera de consenso.
- Una tarjeta amarilla significa «puedo aclarar» o «necesito que me aclaren» (de lo que se ha dicho).
- La tarjeta roja es una tarjeta de proceso. Cuando se levanta la tarjeta roja pide a los miembros que observen o presten atención al proceso. Por ejemplo un individuo que levanta una tarjeta roja podría decir: «aquí nos estamos saliendo del tema», «¿cuál es nuestro objetivo al hacer esto?» o «¿qué les parece si tomamos un receso?». Les da a todos los miembros oportunidad por igual de ser facilitadores.
Después de la discusión, el facilitador articula una propuesta y hace un llamado para que muestren sus tarjetas.
-
- La tarjeta verde significa: «estoy de acuerdo».
- La tarjeta amarilla significa: «me abstengo» (no me opongo pero no lo apoyo).
- La tarjeta roja significa: «no estoy de acuerdo, pero estoy dispuesto a trabajar para encontrar una forma mejor, tomando en consideración lo que se ha dicho por otros miembros del grupo». De esta manera el sostener una tarjeta roja no detiene el proceso, significa que la persona que la sostiene va a trabajar con los demás en el asunto en cuestión para traerlo a una junta posterior. Esto asegura que las tarjetas rojas no sean usadas a la ligera.
Si el lector conoce otros mecanismos o ha participado en asambleas, estaríamos muy contentos de que compartiera su experiencia.
Como puede verse, este método es efectivo en la medida en que se toman decisiones de ámbito local. No tiene sentido que en una asamblea se tomen decisiones que no impliquen directamente a los participantes. Por tanto, las instituciones que utilizan la asamblea para la toma de decisiones a nivel nacional (como la CNT), están organizadas de forma federal o confederal. Lo que esto significa es que los organismos federados delegan ciertos poderes a un organismo superior, pero conservando su autonomía para algunas competencias (la confederación tiene un poder central más limitado que la federación). Estas delegaciones, idealmente, son revocables desde la base y representan de una forma efectiva a la asamblea que los ha elegido. Los delegados constituirían otra asamblea de carácter más global (que se encarga de asuntos más generales), y así sucesivamente. Cuantos menos "escalones" necesite la federación para ser gobernada, la democracia será más directa.
martes, 9 de junio de 2009
Gobernante

El gobernante de una nación no es comprendido como un gestor, con una identidad libre y un sistema propio de valores, actitudes y opiniones. Seguimos encerrados en la mentalidad medieval de que el dirigente es representante de todos los valores de la nación, lo que es un gran problema de legitimación. ¿Son siempre los dirigentes símbolos de los pueblos que rigen? ¿Es necesario?
En Egipto el faraón era un dios, al igual que en Roma o Persia, que representaba su imperio. Todos los pueblos han tenido un caudillo representante de sus valores, pareceres y manías. Al igual que un macho dominante en la naturaleza, jefes de tribu, reyes, emperadores y gobernantes legitimaban su poder en el hecho de ser garantes de esa esencia, encerrada en la sangre. "El primer dirigente era un paradigma de nuestra nación, yo como su hijo, soy parte de ese linaje y también represento este pueblo".
La sangre es traicionera, así que siempre hubo gente dispuesta convertirse en garantes de la nación y deshacerse de aquellos que no cumplían los requisitos "esenciales". La figura del dictador, prohombre dispuesto a salvar a la pequeña humanidad nacional, transformaba la sociedad según su visión, invirtiendo los papeles. El dirigente ya no era símbolo de lo que era el pueblo, más bien al contrario.
Ahora la duda se impone. Decir que Berlusconi es símbolo de la Italia actual no sé si sería un piropo retorcido o una realidad lamentable. Los borbones, venidos de la vecina Francia, tampoco parecen los más indicados para representar la imposible y heterogénea esencia española. Ni nuestro monarca florero ni el resultado de una democracia bipartidista. ¿Unas veces somos un tipo de español y otras veces otro?
El dirigente de un país, según Aristóteles, debe asegurar un buen gobierno. Da igual de dónde sea o cómo sea, lo que debe hacer es procurar hacer lo que "deba hacerse". Reconversión industrial, dejar hundirse a los bancos, subir impuestos o declarar la guerra. El gobernante debe tener criterio, debe saber sobre sus funciones y las demandas del pueblo -siempre que sea oportuno-, y sobre todo, debe de tener el respaldo del pueblo. Puede equivocarse, pero ahí también debe saber rectificar y pasar el testigo. Y es que ser gobernante es muy difícil.En la actualidad no existe confianza en los políticos, no se atienden a las demandas del pueblo jamás y los gobernantes no saben gobernar. El criterio, y ya lo decía Aristóteles, está pendiente de prometer lo que la gente quiere, no lo que necesita -y encima no cumplirlo-. Es mejor cumplir las promesas a los que financian las campañas electorales. Así tenemos políticos prometiendo pleno empleo desde a las puertas de una crisis global, prometiendo revocar leyes que seguramente no revocarán o pidiendo el fin de la monarquía con cuatro millones de parados.
Es triste comprobar la deriva de los gobiernos del mundo. En Irán se empieza a cuajar una revuelta popular que amenaza con desestabilizar aún más la región tras unas elecciones que muestran la división entre el mundo rural y el urbano, incluso en los países musulmanes más o menos radicales. Y esto justo después que el presidente del país que declaró la guerra al terror en nombre de Dios, coquetée con el Islam.Deberíamos sorprendernos de que Obama intente gobernar de forma correcta, no del color de su piel. Su discurso no fue algo fácil -piensen en Texas-. Pero tan importante como el gobernante, son los gobernados. Y ahí, hoy, no veo solución.
domingo, 24 de mayo de 2009
La libertad
Parece ser que la primera referencia a la palabra libertad fue escrita en caracteres cuneiformes sumerios. De hecho, la escritura cuneiforme es la más antigua que se conoce. “Ama-gi”, libertad en sumerio, significaba literalmente “volver a la madre”. La verdad es que es bastante evocador.jueves, 21 de mayo de 2009
A nadie le gusta el esperanto
El esperanto es una lengua artificial creada por un oculista polaco -Lázaro Zamenhof- en 1887. Este señor tenía la esperanza de que se convirtiera en la lengua auxiliar internacional más importante, y le pusieron el seudónimo de Dr. Esperanzado. Así, su lengua fue bautizada en nombre de su ilusión.Lázaro era un tipo muy inteligente. Era capaz de hablar hasta 9 lenguas distintas -ruso, alemán, polaco, latín, hebreo, griego, etc-, y sólo tardó 10 años en crear una nueva. En Byalistok (Rusia, 1897), su ciudad natal, convivían un 66% de judíos, un 18% de polacos, un 8% de rusos, un 6% de alemanes y un 2% de bielorrusos. Lázaro pronto se dio cuenta de que esta diversidad cultural acarrearía problemas, y decidió crear una lengua común sin dar prioridad a ninguna comunidad.
La primera gramática de esperanto fue publicada en Varsovia en julio de 1887. En las décadas posteriores el número de hablantes se incrementó rápidamente, y hoy en día se siguen realizando congresos anuales en los cinco continentes.
Durante el primer tercio del siglo XX fue muy utilizado y difundido por el movimiento obrero en Europa, en Alemania era conocido como el latín de los obreros. En España se volvió muy popular en las escuelas racionalistas y ateneos libertarios previos al régimen franquista. Por supuesto, todos los grandes dictadores del siglo XX prohibieron este idioma por rojo o comunista. Incluso Stalin señaló el esperanto como "un idioma de espías", y también se ejecutaron esperantistas en la Unión Soviética.
Hay estudios que estiman que el número de hablantes de esperanto está entre 100.000 y 2.000.000. La verdad es que los admiro. Nadie se puede sentir muy vinculado con este engendro artificial, que no es oficial en ningún país y que está basado en un popurrí de lenguas variadas, principalmente de origen latino.
Lo cierto es que a nadie le gusta el esperanto. No sirve para afirmar ninguna identidad cultural ni nacional, ni tampoco para expandir el poder de un imperio. No imagino a ningún adolescente emocionándose con el himno esperantista. Ni a ningún político ganando votos haciendo alarde de su idioma.
Por supuesto, no hay nada más util que la lengua para influir en otros paises, y para agilizar la expansión económica de una nación. Si no que se lo pregunten a los estadounidenses o a los británicos. El inglés es el idioma oficial de la ciencia y de los negocios. Es el idioma de los que mueven el cotarro, como lo fue el latín en los tiempos de Roma.
Todo esto viene a cuento porque llevo casi un año en Escocia, y estoy un poco cansado del English. A mi no me gusta el Esperanto, pero tampoco me gusta el English. Sólo aprendo English porque todo el mundo habla English. Y hace falta comunicarse con el mundo, de eso estoy seguro.
Por eso, amigos, aprendamos esperanto. Lo digo alegremente. Porque hay unos señores monolingues muy importantes que se benefician de nuestro bilingüismo, y porque la ikurriña británica es para los británicos, y las estrellitas para los yankis.
miércoles, 20 de mayo de 2009
El desastre de Chernobyl
De verdad, merece la pena verlo:
NOTA: para evitar que el vídeo se pare y tengamos que esperar para seguir viéndolo, debemos hacer lo siguiente:
- Pulsar el botón pause y dejar que se cargue el vídeo entero.
- Ir a las opciones del navegador Archivo>Trabajar sin conexión (Firefox).
- Cuando el vídeo se detenga (a los 72 minutos), deshabilitar el trabajo sin conexión en el menú anterior y recargar la página. Volver a reproducir el vídeo, y seleccionar con el cursor el minuto en el que nos habíamos quedado.
De lo contrario hay que esperar un rato para ver el final. Podéis ir a dar una vuelta o dejarlo minimizado, aunque el truco anterior funciona.
¡Un saludo!
*Nota al pie
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